Madera, cobre, vidrio, metal y, sobre todo, orujo. Elementos de la materia que se transforman para evolucionar en las formas más diferentes del ser, en los cuerpos que se identifican con la propia función pero que atraen la mirada de quien observa por su curiosa semblanza. El orujo que se vuelve espíritu siguiendo un lento camino prefijado: primero en el cobre, después en la madera, después en el vidrio con papel y metal. Y la calidad, una vez más, es el principio alrededor del cual gira todo el sistema. La elección de las materias primas y de los materiales que las contienen es el resultado de un atento estudio y de una selección rigurosa, realizada por los profesionales que en la empresa han adquirido una profunda experiencia. Así, cada sustancia es fundamental para obtener un conjunto perfecto, homogéneo, único, como únicos son los espíritus de la destilería Andrea Da Ponte.