Para la familia Fabris, promover la cultura es sinónimo de una profunda admiración por todo lo que llega a emocionar el alma. Es también una manifestación evidente del deseo de contribuir a enriquecer una ciudad como Conegliano que, por medio de las expresiones artísticas, puede hacerse apreciar, hoy como entonces. Es Piero Fabris, descendiente de una noble estirpe de origen cadorino y casado con Bruna Da Ponte (hija de Andrea), que se enamora del teatro y del cine, después de haber visto en 1930 “La canción del amor”, la película de Gennaro Righelli. La intuición de las potencialidades artísticas, culturales y económicas del nuevo arte es inmediata, tanto que la actividad cinematográfica de la familia empieza precisamente ese año, hasta llegar al cine multisala dedicado al director Georges Méliès. A su vez, los Fabris dirigen también su teatro Accademia, edificado en diez años e inaugurado el 5 de septiembre de 1869, una de las glorias arquitectónicas de la ciudad, y también centro dramatúrgico de fundamental importancia de la región. Desde 1946, la función de teatro social se liga a la actividad cinematográfica, a continuación de una sucesión de éxitos, enfatizados también por la presencia de importantes personajes del espectáculo que eligen las escenas de Conegliano. Y así, para la dinastía Da Ponte, el arte sigue siendo protagonista indiscutido en el escenario y en el interior de la empresa donde se destila excelencia exclusiva.